Para el traslado prepararon una nueva caja de madera y lo introdujeron con sumo cuidado. Todos estaban tristes porque se llevaban a su Cristo. Cuando se dispusieron a levantar la caja del suelo, no pudieron alzarla ni un solo palmo. Todos los feligreses empezaron a sonreír porque pesaba tanto que no podían moverlo. Entonces comprendieron que el Cristo no quería ser trasladado sino quedarse en la pequeña iglesia ⛪️ del pueblo. ¡ Milagro !, ¡ Milagro !
Empezaron a gritar todos. Entonces el Obispo decidió que se quedara allí donde lo habían encontrado .
Ya nadie intentó llevárselo y el pueblo vivió muy feliz con su santo patrón.
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