No había muchas higueras en aquel pueblo, porque era un árbol 🌳 raro y de otros lugares lejanos, pero daba unos frutos , lo higos , muy buenos y apetitosos .
Además como era grande nos daba sombra en verano y nos protegía . Allí jugábamos con nuestras hermanas a la hora de la siesta 😴.
Una de ellas tenía una muñeca muy linda y de cartón , que llamábamos Pepona.
Sus ojos 👀 se abrían y cerraban y al acostarla emitía un ruido parecido al llanto.
No era muy bonita pero era la que teníamos.
Le poníamos vestidos 👗 hechos por mamá y así transcurría la calurosa tarde.

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