Así pues, se encaminaron hacia el hermano menor, más prudente y respetuoso con la promesa hecha a su padre, para que solicitara un segundo favor, y así conseguir algo ellos. El hermano mayor fiel, al consejo de su padre , se negó y no solicitó nada, pero compasivo y generoso , si repartió lo que él obtuvo entre sus hermanos . A veces la avaricia rompe el saco, como dice este viejo refrán .
La generosidad, lo remedia.

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