Erase una vez, un campesino al que no le iban bien las cosechas y, con los pocos ahorros que le quedaban , decidi贸 comprarse un terreno en una solitaria comarca para sembrar todo tipo de verduras 馃尪, hab铆a trabajado muy duro para labrar el terreno y un d铆a , estando en el lugar , el suelo se hundi贸 bajo sus pies 馃Χ.
El campesino fue a parar a un lugar de ensue帽o, una gran habitaci贸n repleta de objetos de oro y plata.
Pero no pas贸 ni un minuto que se present贸 un desconocido y le dijo :
- Buenos d铆as, vecino . Bienvenido a mi casa 馃彙.
- ¿ Tu casa 馃彙? ¡ Pensaba que yo era el 煤nico propietario de este terreno!
- Pues no, ya lo ves. Pero te pido que te sientes a la mesa y te servir茅 una magn铆fica comida 馃 de bienvenida.
Aquello era inusual y el campesino se dio cuenta que esto ten铆a que ver con un esp铆ritu subterr谩neo .
Pero acepto la invitaci贸n y se sent贸 al lado de su anfitri贸n.
Seres casi invisibles les sirvieron la comida 馃 en bandejas de plata y cerveza 馃嵑 en copas de oro puro, todo con un aspecto excelente , ya iba a comer 馃嵔 el campesino cuando empezaron a caer palos y hojas secas 馃崄 desde el techo que fueron a parar a platos y vasos , impidiendo disfrutar la cena 馃.
- Ya ves lo que provoca un mal terreno , amigo . Por culpa de lo que cae continuamente, no podemos comer 馃嵔 tranquilos y a gusto . Por eso te tengo que pedir que siembres en otro lugar donde la tierra sea m谩s f茅rtil . Si as铆 lo haces, siempre tendr谩s buena cosecha y nunca te faltar谩 comida 馃. Pero si no lo haces , me temo que siempre tendr谩s una vida dif铆cil.
Aunque faltaba poco para el invierno 馃ザ, el campesino sigui贸 el consejo del vecino subterr谩neo y trabaj贸 en un terreno mucho m谩s apartado . Y vio que no trabajaba solo, pues durante la noche, mientras dorm铆a, el sembrio avanzaba tanto como durante el d铆a . Y as铆, antes de que llegara el mal tiempo , se hab铆a terminado la siembra .
Fue una sabia decisi贸n , pues el terreno no hizo sino prosperar estupendamente. De tal modo que el campesino de este cuento, al final pudo tener una vajilla igual de buena - o m谩s - que la de su vecino de abajo, al que le gustaba de invitar de vez en cuando.
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