Tuesday, January 7, 2020

El flautista de Hamelin 馃幎

Hace ya muchos siglos, en la pr贸spera ciudad 馃寖 alemana de Hamelin 馃嚛馃嚜, sucedi贸 un hecho sorprendente . Una ma帽ana los satisfechos vecinos salieron a la calle y se encontraron con la desagradable sorpresa que miles de ratas 馃悁 y ratones 馃惌 lo hab铆an invadido todo.
Todo lo devoraban sin freno, el grano almacenado en sus graneros, las ricas viandas de sus despensas ... Nadie sab铆a la causa de aquella invasi贸n ,pero a煤n peor, nadie sab铆a como acabar con aquella plaga, pues por m谩s que intentaban exterminar o ahuyentar a los roedores 馃悁, cada d铆a que pasaba crec铆a su n煤mero. Muy preocupados 馃槮 por la grave situaci贸n, se reunieron en el Consejo los mandatarios de la ciudad 馃寖 y anunciaron en un edicto que ofrec铆an una recompensa de cien 馃挴 monedas de oro a quien librarse Hamelin de todo roedor 馃悁.
Un flautista 馃幎 taciturno, alto y desgarbado , se present贸 ante el Consejo para ofrecer sus servicios a cambio de la recompensa prometida, asegurando que, a la noche siguiente ya no quedar铆an ni ratas 馃悁 ni ratones 馃惌 en la villa.
Dicho lo cual , empez贸 a pasear 馃毝馃徑‍♀️ por las calles de la poblaci贸n , tocando con su flauta una melod铆a 馃幎 irresistible para los roedores 馃悁 , que sal铆an de sus escondrijos y segu铆an hipnotizados al flautista en su rutina. El m煤sico 馃懆‍馃帳 se llev贸 a todas las ratas 馃悁 tras de s铆, 馃憤馃徎 muy lejos de la ciudad 馃寖, y cruz贸 por un r铆o muy caudaloso .
Las ratas 馃悁 quisieron seguirle por el poder de la m煤sica 馃幍, pero se las llev贸 la corriente y murieron todas ahogadas.
Los vecinos de a Hamelin , locos de contento, organizaron una gran fiesta 馃コ para celebrar 馃帀 que se hab铆an librado de aquella plaga. 
Pero a la ma帽ana siguiente, cuando el flautista volvi贸 ante el Consejo para reclamar la recompensa, los codiciosos mandatarios le respondieron :
- ¡ M谩rchate por donde viniste!
En verdad est谩s tan loco para creer que tocar una simple melod铆a con una flauta vale cien 馃挴 monedas de oro?
Furioso 馃槫 por la avaricia e ingratitud de los hamelineses, el flautista volvi贸 a tocar una dulce melod铆a con su flauta , una y otra vez , sin pausa .
Pero esta vez ya no le siguieron ratones 馃悂 - pues no quedaba ni uno - , sino los ni帽os 馃懚馃徏 de la ciudad, hipnotizados por el sonido maravilloso de la flauta prodigiosa.
Los padres, llorando 馃槩 con desesperaci贸n , intentaron que no siguieran al flautista, pero todo fue en vano,pues los ni帽os 馃懚馃徏 se perdieron en una gran hilera en la lejan铆a del misterioso m煤sico.
Entonces el Consejo decidi贸 pagarle las cien 馃挴 monedas de oro para que el flautista traiga de regreso a los ni帽os 馃懚馃徏. El pueblo al ver regresar la inmensa fila de ni帽os se puso muy feliz 馃榿 y el pueblo volvi贸 a ser el de antes,

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