Una vieja 馃懙馃徎 mujer, viv铆a en una caba帽a en lo alto de un acantilado .
Por la base del acantilado pasaba un r铆o y hasta all铆 bajaba a diario la pobre, por una empinada cuesta, con sus dos barriles, para cargar el agua que necesitaba.
Un d铆a, estaba llenando ella uno de los barriles , cuando un esturi贸n entr贸 en el barril sin darse cuenta
Y que contenta se puso ella, pues hab铆a conseguido un gran pez 馃悷 para su comida 馃.
Ya se estaba relamiendo , cuando el esturi贸n le dijo:
- Si me perdonas la vida, tres deseos te concedo!
El primero , que ya no te ser谩 tan fatigoso afilar el hacha, porque apenas la limpies un poco, quedar谩 tan afilada como un cuchillo 馃敧. El segundo es que conseguir谩s tal fuerza que todo lo que toques se convertir谩 en a帽icos. Y el tercero es que ya nunca m谩s tendr谩s que cargar con tus barriles de agua 馃挧 cuesta arriba. Cuando las hayas llenado , solo tendr谩s que decirles : “ Suban para casa 馃彙 “ !, y t煤 podr谩s regresar por la cuesta 馃弬 sin prisa ni fatiga.
- Me convence el trato - dijo la vieja 馃懙馃徎 tras pensarlo por unos minutos, y lanz贸 de nuevo al esturi贸n al r铆o , que se perdi贸 de vista al momento.
Ya en su casa 馃彙, la mujer quiso comprobar la realidad de los deseos,
Primero limpio 馃Ч ligeramente el hacha 馃獡 y a punto estuvo de cortarse el dedo cuando toc贸 su filo.
A la ma帽ana siguiente , quiso probar su fortaleza cosiendo un mocas铆n, de dura piel de reno , y comprob贸 que, a diferencia de otras veces, el trabajo no le exig铆a ning煤n esfuerzo y que aquello era coser 馃У y cantar 馃帳.
En cuanto a las cubas de agua 馃挧, cuando bajo al r铆o y las hubo llenado , les orden贸 que fueran subiendo para casa 馃彙. Y al ver que flotaban en el aire, aquello le provoc贸 un ataque de risa 馃槤.
Pero no se imagino lo que le iba a pasar , al intentar preparar la cena 馃, los platos , ollas y utensilios se romp铆an o doblaban por la fuerza que ten铆a en las 馃枑 manos, por tal motivo no pod铆a alimentarse , al intentar tomar un ba帽o 馃泚, con la fuerza de sus manos , rompi贸 el grifo de la ducha 馃毧, la pobre anciana 馃懙馃徎 estaba muy triste 馃槶 y arrepentida , desesperada bajo al r铆o a buscar al esturi贸n pero nunca lo encontr贸 , la anciana 馃懙馃徎 pens贸 que resolver铆a sus problemas con los 3 deseos que pidi贸, pero no fue as铆. Y es que no siempre somos conscientes de la medida de nuestros actos.
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