Un montรณn de moscas acudieron con ansia a devorar la deliciosa miel ๐ฏ que se derramaba de un panal. Tan dulce ๐ญ era aquella miel ๐ฏ que las golosas moscas no podรญan dejar de comerla.
Sus patas ๐พ y sus alas quedaron empapadas en la miel ๐ฏ y luego ya no pudieron volver a volar , se hundieron en la dorada y viscosa sustancia.
- ¡Ay , desgraciadas de nosotras - exclamaron - , que nos morimos por nuestra gula irrefrenable!
Tarde aprendieron que, para disfrutar con plenitud las cosas buenas de la vida, hay que saborearlas poco a poco , con serenidad .
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