En la plenitud del verano, rodeada de flores
esplendorosas y un sol 🌞 radiante, la cigarra
cantaba y cantaba, feliz 😃 en su ocio sin fin.
Entre canto y canto 🎵, se permitía aconsejar a su vecina hormiga 🐜:
- No trabajes tanto, amiga hormiga 🐜!
Por que acarreas tanto grano a tu morada?
No seas tonta , deja este pesado quehacer y únete a mi en esta fiesta 🥳 veraniega!
Disfruta de la vida!
Pero la hormiga 🐜 hacía caso omiso a la perezosa cigarra y
continuaba con su laboriosa actividad todo el día.
Llegó el otoño 🍂, con sus días más frescos y la caída de las hojas 🍁 de los árboles 🌳
y al poco tiempo el frío 🥶 invierno ❄️ saludo a la cigarra con sus rigores.
Sin guarida y sin comida 🥘, la cigarra se encontraba al borde de la muerte 💀.
Como última esperanza, llamo a la puerta 🚪 de su vecina hormiga 🐜 y le imploro cobijo y comida 🥘, pero la hormiga 🐜, con la puerta entrecerrada, le dijo:
Y que hacías tú durante el verano, cuando yo trabajaba de sol 🌞 a sol 🌞 para guardar provisiones para el invierno ❄️?
- Cantar 🎵 y cantar 🎶...
- Pues ahora puedes dedicarte a bailar, que comida 🥘 a mi no me sobra!
y le dio con la puerta 🚪 en las narices 👃.
No sabemos cuánto sobrevivió la cigarra, pero si sabemos que aprendió bien 👍🏻 la lección.
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